Konbini: Las tiendas japonesas que siempre est谩n abiertas

S贸lo un o铆do acostumbrado nota la m煤sica de las konbini, el engranaje que los hace funcionar est谩 tan engrasado que no hace ruido. El primer impacto con una ciudad japonesa es de rascacielos, letreros, multitudes: estos peque帽os supermercados an贸nimos con paredes blancas, estanter铆as ordenadas, luces de ne贸n, bordean el camino. Son presencias constantes y discretas, abiertas 24 horas al d铆a, siete d铆as a la semana, pero en poco tiempo hasta un turista comienza a preguntarse, casi inconscientemente: 驴D贸nde est谩 el konbini m谩s cercano?驴Qu茅 tienen de especial estas tiendas de conveniencia?

Las principales cadenas son Lawson, Family Mart y 7-Eleven; sus tiendas son muchas, similares y convenientes.

Tienen un surtido casi infinito de bocadillos, diferentes variantes de papas fritas (las papas fritas de edamame son buenas, las de pi帽a lo son menos), dulces decorados con gatos, pandas y osos, helados y batidos en colores del arco iris, una selecci贸n de Coca Cola distribuida s贸lo en Jap贸n: clara, de durazno, con fibra a帽adida e incluso una variante alcoh贸lica con sabor a lim贸n, a la que Pepsi responde con bebidas con sabor a baobab o sand铆a.

La variedad de productos es tan amplia y su lanzamiento en el mercado tan frecuente que inspir贸 Konbini Watch, una columna culinaria representada por el estadounidense Patrick St. Michel, quien revisa todos las 煤ltimas novedades en aperitivos. Tambi茅n hay alimentos m谩s tradicionales como el onigiri, tri谩ngulos de arroz rellenos de pescado o carne envueltos en algas, yakitori, brochetas de pollo frito, bento y bandejas de comida precocida. Hay una m谩quina de caf茅, microondas, hervidor de agua para preparar ramen instant谩neo. Hay ropa interior y revistas.

鈥淓n el konbini de Jap贸n siempre hay mil ruidos. Desde el trino en la entrada anunciando la llegada de los clientes hasta la voz cantante de una estrella de la televisi贸n anunciando nuevos productos, que se escucha en toda la tienda a trav茅s de los altavoces. Desde el saludo de los oficinistas que saludan a los clientes gritando a todo pulm贸n, hasta los pitidos del esc谩ner de la caja. El golpe del producto en el fondo de la cesta de la compra. El susurro del envoltorio de celof谩n de los dulces y bollos. El chasquido de los tacones en el suelo. Una mir铆ada de sonidos que se mezclan y se arrastran dentro de m铆 sin parar: esta es la m煤sica del konbini.鈥

As铆 comienza la novela de Murata Sayaka, La chica de la tienda de conveniencia. Esta es Keiko, una vendedora de 30 a帽os en una tienda de konbini. Siguiendo el modelo de la vida de la autora, que durante dieciocho a帽os combin贸 su trabajo de escritora con el de dependienta. Keiko es una chica sin ambiciones, considerada extra帽a por todos desde la infancia. Gracias a los r铆gidos horarios del minimercado y sus bien definidas reglas de comportamiento, Keiko encuentra en el konbini una apariencia de normalidad que la protege de las apremiantes preguntas de la familia, los amigos y la sociedad, que no pueden explicar la existencia de una mujer no interesada en una carrera ni en la familia.

La novela de Murata Sayaka se cierra en el restringido mundo del konbini pero se expande para tocar aspectos de la sociedad japonesa que han surgido con fuerza en los 煤ltimos a帽os: la disminuci贸n del n煤mero de matrimonios y de la tasa de natalidad, la aparente falta de inter茅s por el sexo entre las generaciones m谩s j贸venes, el culto al trabajo, el fen贸meno del hikikomori, los j贸venes que se retiran de la vida social. No es una conexi贸n casual: omnipresente, siempre abierta, la konbini se asemeja a la c茅lula fundadora de la vida cotidiana en Jap贸n.

Konbini no s贸lo previene y satisface las necesidades b谩sicas de sus clientes, sino que tambi茅n ofrece una serie de servicios adicionales: aqu铆 puedes pagar tus facturas de electricidad y gas, recoger y enviar paquetes, retirar dinero, comprar entradas para museos y conciertos, usar la impresora y el fax. Son el centro neur谩lgico del vecindario, una extensa y entrelazada red que se extiende a todos los rincones de la ciudad, por todo Jap贸n. Peque帽os engranajes as茅pticos que contribuyen al funcionamiento del pa铆s, 芦un lugar que depende de la normalidad, un mundo donde todo lo que es anormal e inusual debe ser eliminado禄, Sayaka escribe de nuevo.

驴Pero qui茅n est谩 detr谩s del 芦perfecto e inmutable mundo que sigue girando sin cesar禄 de konbini? La mayor铆a de los estudiantes extranjeros: chinos, coreanos, nepaleses, vietnamitas. En los 煤ltimos a帽os el n煤mero de trabajadores extranjeros en el Jap贸n ha aumentado gracias a las filas de estudiantes procedentes en particular del sudeste asi谩tico, provistos de un visado que les permite trabajar hasta 28 horas semanales mientras asisten a escuelas japonesas para aprender el idioma e intentar acceder a un curso universitario.

En 2017, las tres cadenas principales de konbini ten铆an casi 45.000 empleados extranjeros a tiempo parcial, o alrededor del 6% de su fuerza de trabajo, de acuerdo con Kyodo News. Para la compa帽铆a m谩s grande, 7-Eleven, el aumento fue del 500 por ciento desde hace ocho a帽os. En centros urbanos como Tokio, la proporci贸n de trabajadores extranjeros en relaci贸n con el total llega hasta el 20%. Lawson, por otro lado, ha organizado cursos de capacitaci贸n en Vietnam para j贸venes que ya est谩n planeando mudarse al Jap贸n.